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MI árbol de limón y el evangelio de Marcos 9:43-47

arbolMe crié en Guadalupe, en barrio Santa Cecilia, un pequeño barrio a 400 metros norte del centro de Guadalupe. Un barrio de gente muy humilde y trabajadora, muy distinto a los barrios de ahora, pensados con todas las comodidades. El frente de las casas es de apenas 4 metros y se extiende 20 metros hacia el fondo, como un enorme pasadizo donde se van ubicando los cuartos y las áreas de la casa,  entenderán que quedan pocas opciones para ser creativo en tan limitado espacio y por ende, la lógica para ganar terreno fue sacrificar el área de patio.

Desde muy poca edad sentí una fascinación por la naturaleza y los animales y siempre quise tener arboles sembrados y ver llegar a los pajaritos hacer nido en las copas del mismo. Ese cariño por la naturaleza se la debo a mis padres y su motivación por estos temas.

A los 26 años con mucho sacrificio compre un lote, siempre pensando en el sueño dorado de poder sembrar al menos un árbol en el, y 10 años despues con mucho sacrificio y después de muchas pruebas mi esposa y yo construimos nuestra casa, a partir de ese momento habiendo cumplido el sueño de construir nuestra casa, empece a buscar obsesiva el cumplimiento de un sueño de niño, mi arbolito de limón dulce. Lo quería ya un poco crecido considerando que tengo perros grandes que podrían acabar rápidamente con el si era muy pequeñito. Con el tiempo lo encargue y me lo trajeron de Guapiles, era una ramita flaquita divida en 2. Debo admitir que me decepcione al verlo, porque mi expectativa era diferente, pensaba en aun árbol con tallo grande y ramas formadas. Oh ingenuidad las mía. Pero en fin ahí estaba mi arbolito y lo empece a querer.

Día con día lo observe, lo cuide. 2 años después se asomo el primer fruto, un hermoso y diminuto limón se asomo por fin, y lo celebre, a partir de ese momento mi árbol no ha dejado de dar frutos.

Mi árbol mide ya 3 metros y hace unos días atrás mi esposa me advirtió que se estaba doblando. Me he negado a acercarme a el, con el fin de evadir lo que sucedía. Hoy por fin me acerque, la grieta en la tierra y una rama tocando el piso era el desenlace que no quería afrontar. Había que tomar una decisión.

Talvez dirán que perdida de tiempo escribir sobre estas simplezas, pero ese árbol es mas que un simple árbol del limón, así como mis perros son mas que simples perros. Así como no es coincidencia que mi casa mire a las montañas y este rodeada de verdor. Son los sueños que construí de niño, a los cuales rindo honor, fueron sueños construidos con lo mas puro de un ser humano, su inocencia y puro amor.

Hoy tome una decisión, me dirigí al árbol y le pedí perdón,  acaricie su tronco, como cuando uno se acerca a un amigo a consolarlo con delicadesa y le conte que tenia que mutilar muchas de sus fuertes ramas llenas de frutos, tenia que balancearlo para evitar su caída.  Hoy yacen en el suelo las ramas mas gruesas, esas que prestaron su fortaleza a pajaritos y colibris, esas que me regalaron el primer fruto, esas que daban una hermosa sombra en mi patio. Sin embargo salve al amigo de su pronta muerte.

Es curioso como estas simplezas le permiten a uno reflexionar sobre la vida, en mi vida nunca me ha importado los bienes materiales, pero si estos pequeños detalles. Hoy un árbol de limón  me ayudo a entender en su máxima magnitud el evangelio de Marcos, ese evangelio que nos enseña que a veces hay que sacrificar parte de algo importante para no dejar que la esencia muera.

Marcos 9:43-47 43 Si tu mano te hace pecar, córtatela. Más te vale entrar en la vida manco, que ir con las dos manos al infierno,donde el fuego nunca se apaga. 45 Y si tu pie te hace pecar, córtatelo. Más te vale entrar en la vida cojo, que ser arrojado con los dos pies al infierno.47 Y si tu ojo te hace pecar, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser arrojado con los dos ojos al infierno,

No dudo que esta simple acción de hoy, vaya a ser el inicio de la toma de grandes decisiones que he venido postergando, hay que salvaguardar las cosas que importan.

 

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